Con las manos vacías

A menudo nos cargamos cuando viajamos, porque queremos estar preparados para diversas situaciones. Esta carga de estar preparados nos deja con los brazos llenos, incapaces de recibir lo que sea que esté allí cuando lleguemos.
Nos deja cansados ‚Äč‚Äčde cargar, por lo que no somos felices cuando conocemos a alguien nuevo en nuestros viajes.
¬ŅQu√© pasar√≠a si viaj√°ramos con las manos vac√≠as, listos para abrazar nuevas experiencias, recibir nuevos alimentos, tocar nuevas personas?
Puede que nos sintamos menos preparados cuando nos vayamos, pero la preparación es una ilusión. Las cosas no nos preparan. Tener las manos vacías pero un corazón lleno de amor nos deja preparados para cualquier cosa.
Esto no solo se aplica a hacer un viaje, sino a vivir cada día. Cada día es un viaje, y nos cargamos de posesiones materiales, de tareas y proyectos, de cosas para leer y escribir, de reuniones y llamadas y textos. Nuestras manos están ocupadas, no preparadas para nada nuevo.
Deje todo, esté abierto a todo .
Ingrese cada día con las manos vacías y de todo corazón.

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